Darnos sin mesura a los demás puede llevarnos al agotamiento y a la frustración. El impulso nace en la infancia, con la necesidad de aprobación de los padres
B. F. Skinner entendió que el manejo de los premios y los castigos puede dirigir el comportamiento de las personas, escribe el filósofo José Antonio Marina
Nuestro ruido interior se desprende de heridas emocionales que activan sentimientos dolorosos: para aflojar su volumen necesitamos conocer de dónde vienen, igual que hacemos cuando nos molesta un ruido externo
La respiración consciente nos mantiene en el presente, alejados de las preocupaciones sobre el futuro y los problemas del pasado: “Es la manera más fácil de liberarte de la rueda imparable de pensar sin parar”