Convivir con una persona con depresión puede ser una experiencia abrumadora.
Hay acciones que pueden ayudar: generar un clima de seguridad y comprensión, acceder a información de calidad sobre el trastorno, fomentar el autocuidado y confiar en los profesionales
Los menores deberían pasar al menos entre una y dos horas diarias en un espacio natural, algo que tiene beneficios tanto en su bienestar físico como mental
La sociedad médica Semergen propone que los centros de salud incidan en tratamientos contra la ansiedad. El problema para aplicarlos: la falta de tiempo
Es de esperar que la falta de la atención y el apoyo de calidad necesarios para hacer frente a las necesidades de salud mental aumente como consecuencia de la cantidad de personas que viven con esta afección
Una situación extrema impacta negativamente, pero la definición de trauma ha cambiado a lo largo del tiempo y ahora manejamos una acepción que tiene en cuenta la vivencia subjetiva
El trauma multiplica por 11 el riesgo de consumir sustancias ilícitas y por 4 el de padecer depresión.POVOZNIUK (GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO)
Los efectos del trauma psíquico sobre la salud física y mental están demostrados. En concreto, haber vivido un trauma en la infancia se asocia a padecer con mayor probabilidad obesidad, hipertensión, diabetes, ictus, enfermedades cardiovasculares y muchos tipos de cáncer. Aunque nos ha costado admitirlo, ya nos lo creemos: el ambiente (traumático) influye en la mente; y la mente en el cuerpo, y viceversa. Por eso, los médicos del siglo XXI deben saber cada vez más de emociones y vivencias (la nueva medicina narrativa), y los psicólogos deben conocer mejor las respuestas neuroendocrinas al estrés, su influencia sobre el sistema inmune. En definitiva, el sustrato biológico que hace que “la mente” no sea un ente abstracto que salga de la nada, sino de un organismo muy interesante resultado de la evolución.
Pilar Martínez no levanta cabeza. Las secuelas de la covid han transformado su vida, ahora marcada por continuas hospitalizaciones y una pérdida de la actividad social que han derivado en una situación de malestar emocional. El recurso al tratamiento farmacológico, ansiolíticos o antidepresivos, es típico en estos casos, pero existen alternativas a los medicamentos. Y están en la naturaleza, entre los árboles. No tienen contraindicaciones ni producen efectos secundarios. Una investigación sobre terapias de actividad en la naturaleza busca cuantificar los beneficios a largo plazo de los baños de bosque en personas con sintomatología leve de ansiedad y depresión.
Todavía hay quien confunde esta enfermedad con tristeza o la asocia a debilidad personal
Los datos son apabullantes. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la depresión afecta a más de 300 millones de personas en todo el mundo, lo que quiere decir que una de cada cinco personas la padece. Tras el confinamiento y la crisis sanitaria y social que está implicando la Covid-19 las cifras se han disparado hasta llegar a un 20% más de enfermos.
Y, a pesar de ello, la depresión sigue siendo poco comprendida y está rodeada de mitos que no favorecen precisamente el bienestar de quienes la viven. Hoy se celebra el Día Europeo de la Depresión, una jornada destinada a ampliar la conciencia y el conocimiento alrededor de un trastorno todavía estigmatizado por una parte de la sociedad.