Nuestro ruido interior se desprende de heridas emocionales que activan sentimientos dolorosos: para aflojar su volumen necesitamos conocer de dónde vienen, igual que hacemos cuando nos molesta un ruido externo
La respiración consciente nos mantiene en el presente, alejados de las preocupaciones sobre el futuro y los problemas del pasado: “Es la manera más fácil de liberarte de la rueda imparable de pensar sin parar”




