Laurence, T (2013). El Proceso Hoffman. Barcelona: Ediciones La Llave
Libro que relata las fases del Proceso Hoffman, método de autoconciencia, para desprendernos de creencias insanas de nuestro carácter, y que limitan nuestra felicidad presente. El Proceso Hoffman suele tener una duración de ocho días, siendo un curso residencial, y que en su versión más corta ha dado lugar a los residenciales de Parentales, nombre que suele recibir en las formaciones de terapeutas gestalt, y para pacientes de esta corriente de la psicología.
Laurence, T (2013). El Proceso Hoffman. Barcelona: Ediciones La Llave
La avaricia se
manifiesta como una actitud emocional de retención, de contención, que se
complementa con una excesiva facilidad para resignarse y abandonar, para
retirarse ante cualquier dificultad. Les resulta fascinante observar la vida,
pero terrorífico participar en ella.
La actitud
retentiva de la avaricia implica la fantasía de que dejar escapar algo sería
catastrófico: el sentimiento de pobreza interior es tal que perder lo poco que
se tiene es absolutamente temible, equivalente a quedarse sin nada. La avaricia
del tipo 5 es, generalmente, inconsciente, mientras que el apego a la propia
vida interior y la dificultad en la relación con el otro se encuentran más
cercanas a la consciencia.
Desde la terapia gestalt, la neurosis atiende más a un concepto de vivencia, de cómo percibimos la “realidad”, más que a un concepto de enfermedad mental. Sería algo así como que actuamos en la vida de la manera que aprendimos de pequeños, no fiándonos del todo del autoapoyo, ni adaptarnos a las circunstancias nuevas que tenemos delante, dando una respuesta “automática” a las mismas, en función de lo aprendido, tropezando una y otra vez con la misma piedra, actuando de la misma manera ante circunstancias parecidas o que nos rememoran vivencias antiguos, con la percepción interna de que algo “malo” nos pasará u ocurrirá si actuamos de distinta manera.
El amor, una de las expresiones de la emoción básica de la alegría, sirve para abrirnos a los demás, para conectarnos a los demás y compartir, como seres sociales que somos, en un equilibrio entre el dar y el recibir.
Otras expresiones de la alegría serían la amistad, el afecto, el erotismo, el cariño, ….
Una buena gestión de esta emoción aporta serenidad, sentimiento de estar conforme con uno mismo, de conexión con el otro. Una mala gestión nos puede conducir a la euforia o a la tristeza.
La envidia se
manifiesta como un estado emocional doloroso, un estado de carencia y un ansia
por satisfacer esa carencia. Lo excesivo del ansia de amor impide saciarse y
estimula mayor frustración y dolor, perpetuando el sentimiento de escasez, de
carencia. Nunca se siente feliz con lo que tiene y siempre mantiene una cierta
esperanza de obtener lo que le falta, lo que necesita, que se traduce en una
constante demanda. Cree que lo que necesita siempre es algo que viene de fuera.
El hambre de
amor, la voracidad característica de la envidia tiene su origen temprano en el
sentimiento infantil de carencia, de frustración, de celos frente a otra
persona que sí posee aquello que uno necesita.
Tal Ben-Shahar (Ramat Gan, Israel, 1970), doctor en Psicología y Filosofía por la Universidad de Harvard, donde fue profesor 25 años, lleva otros tantos estudiando la felicidad. Como muchos otros expertos, cree que el gran enemigo del bienestar es el estrés: el 94% de los universitarios estadounidenses lo sufren. «Es la nueva pandemia global», dice en alusión al calificativo empleado por la Organización Mundial de la Salud. Los médicos lo llaman el «asesino silencioso», cuenta. Pero el psicólogo israelí cree que durante años se ha estado mirando al lado equivocado; no hay que estudiar los factores que lo provocan, sino las conductas que no lo curan. «Hemos dejado de darle importancia al descanso, a la recuperación y no basta con el sueño», apunta.
Hay muchas situaciones cotidianas que pueden generar conflictos en una pareja, desde a quién le toca bajar la basura o sacar al perro hasta qué película elegir para ver una tarde de domingo, pasando por quién controla el mando de la tele. La mayor parte de las veces tienen fácil solución, pero hay problemas que pueden marcar un antes y un después, incluso suponer el principio del fin de una relación. Es lo que científicos de la Universidad de Pensilvania (EE UU) denominan «turbulencia relacional».
“Hola, soy Manu y tengo ansiedad generalizada”. Así solía presentarse Manuel García (31 años) cuando conocía a alguien. “Me di cuenta de que no siempre funcionaba porque hay personas que pueden utilizarlo en tu contra si tienes un momento bajo”, cuenta García a Verne en conversación telefónica. Para él, lo más complicado de convivir con este trastorno mental “es la incomprensión de los demás”. “Tú solo quieres que te entiendan y que respeten tus limitaciones, como no poder ir a una discoteca abarrotada de gente, por ejemplo. Pero no todo el mundo es capaz de hacerlo. Yo he llegado a perder amistades, e incluso parejas, por ello”.
La palabra Eneagrama deriva del griego «ennea» (nueve) y «grammos» (figura). Esencialmente, el Eneagrama describe nueve personalidades básicas denominadas eneatipos, representadas a través de una figura geométrica circular con nueve puntas.
A nivel individual, el Eneagrama ayuda a desarrollar una mayor auto consciencia y aceptación de uno mismo, asumiendo finalmente la responsabilidad de nuestro comportamiento, reconociéndonos como fuente principal de los problemas y dificultades.
Aplicado a la psicoterapia, el conocimiento del eneagrama por parte del terapeuta le puede servir a este como herramienta para plantear hipótesis de trabajo con el paciente, una especie de guía, siempre adaptándose al momento y a las peculiaridades y necesidades del paciente.
El Eneagrama se ocupa más del comportamiento normal (neurosis) que de las patologías.
Añado a continuación un breve vídeo explicativo sobre lo que es el enegrama, creado por Jordi Pons, psicólogo de Barcelona, gran conocedor del enegrama, y muy activo en YouTube.