“Hay que preguntar por la vida sexual de las personas antes de tratar la depresión”

ENTREVISTA

El psiquiatra Ángel Luis Montejo llama la atención sobre el impacto de los antidepresivos y otros fármacos en la función sexual y, por tanto, en las relaciones de la persona

psiquiatra Sexualidad y Salud Mental gestalt
El psiquiatra Ángel Luis Montejo insta a los médicos a tener más en cuenta el efecto de lo que recetan en la vida sexual del paciente  LV

MAYTE RIUS

BARCELONA

02/01/2024 06:00 Actualizado a 02/01/2024 08:16

En España ninguna especialidad médica incluye formación en sexología. Probablemente por ello la sexualidad sigue siendo tabú en las consultas: la mayoría de médicos la consideran algo íntimo, no vinculado con la salud del paciente. Sin embargo, la realidad es muy distinta: los problemas sexuales tienen una gran repercusión en la salud de las personas y determinadas decisiones médicas y tratamientos crean o interfieren en esos problemas.

Lo enfatiza el psiquiatra Ángel Luis Montejo (Salamanca, 1959), creador y director científico de la Asociación Española de Sexualidad y Salud Mental (AESexSAME), que cada año organiza un congreso dirigido fundamentalmente a médicos de atención primaria y a psiquiatras para convencerlos de que, igual que preguntan a sus pacientes por su alimentación o hábitos de sueño, han de preguntarles por su vida sexual, sobre todo antes de prescribirles determinados fármacos, como los antidepresivos. Porque, advierte, de ello puede depender la vida en pareja de ese paciente, su salud emocional e, incluso, su vida o la de otras personas.

Tuve un paciente en consulta que había intentado suicidarse, y resultó que quería morirse porque pensaba que su esposa ya no le quería, porque veía que nunca quería tener sexo con él y cuando tenían relaciones no disfrutaba; y lo que ocurría era que su mujer estaba en tratamiento por depresión. Por eso es muy importante que quienes prescriben antidepresivos investiguen sobre la vida sexual del paciente antes y después del tratamiento.

¿Qué relación hay entre la depresión y la disfunción sexual?

Comparten una relación bidireccional, de modo que la depresión se asocia con un aumento del riesgo de disfunción sexual de entre el 50 % y el 70 % y la disfunción sexual aumenta el riesgo de depresión entre un 130 % y un 200 %.

Con la depresión hay dificultad para disfrutar, pero hay personas deprimidas que tienen una función sexual normal y con el tratamiento empeoran mucho

Entonces, ¿la disfunción puede ser síntoma de depresión?

Puede ser síntoma y consecuencia, las dos cosas. Por lo general la depresión es un estado de fracaso emocional donde predomina la tristeza y la incapacidad de disfrutar de cualquier tipo de placer, incluido el sexual. Pero hay personas deprimidas que tienen una función sexual normal y que, en cambio, con el tratamiento empeoran mucho, lo que afecta a su calidad de vida y a su pronóstico.

¿Por qué?

Los antidepresivos que más se prescriben, sobre todo por parte de los médicos de atención primaria, son los sucesores del famoso Prozac. Tienen en común que incrementan la funcionalidad de la serotonina, que es un inhibidor de la angustia, te quita miedo, obsesividad y hace que los problemas te preocupen menos, pero también es un antiimpulsivo que te vuelve más tranquilo, relajado y con menos apetito, de comida y también sexual. Lo que ocurre con este tipo de antidepresivos de manera casi inmediata es que te anestesia las señales de placer desde los órganos genitales hasta los núcleos cerebrales y se retrasa muchísimo el orgasmo o la eyaculación. Tanto, que algunas personas no lo perciben y sienten que ya no pueden hacer el amor. A ello se suma, tras unas semanas o meses de tratamiento, el problema de la pérdida de deseo.

La disfunción sexual afecta de forma desigual según la persona y según la pareja

¿Cómo impacta eso en quien ya sufre depresión?

Afecta de forma desigual según la persona y según qué relación de pareja. La gente que tiene una vida sexual activa se encuentra con que de pronto su deseo ha desaparecido y eso afecta a la pareja y, a veces, mucho. Las hay que pasan de ser una pareja sexual a convivir como si fueran hermanos o amigos, y eso puede ocasionar conflictos o ser el detonante para que se separen, porque no siempre se cuentan por lo que están pasando y al ver que no hay deseo lo confunden con desenamoramiento. Porque la función sexual no es una función de lujo, secundaria, sino que es algo que une y vincula a las parejas.

¿Afecta por igual a hombres y mujeres?

No, se quejan más los varones; las mujeres solo cuando la disfunción es bastante intensa y tenían un vida sexual muy activa previa a la depresión. La disfunción eréctil y la eyaculación precoz son los trastornos más comunes en ellos, mientras que el bajo deseo sexual y la excitación sexual alterada lo son en ellas. También influye la edad: las mujeres posmenopáusicas toleran mejor que la vida sexual sea secundaria. Pero a las personas jóvenes sexualmente activas (el 80% lo son, tengan o no pareja) les fastidia mucho, lo ven como un problema de calidad de vida importante que puede lastrar sus relaciones y más de la mitad deja el tratamiento en cuanto se encuentra un poquito bien.

¿Con qué consecuencias?

El abandono prematuro -la OMS recomienda mantener los antidepresivos al menos seis meses si es el primer episodio y entre uno y dos años si es el segundo- conlleva más riesgo de recaída, bajas laborales, costes sanitarios y peor calidad de vida. Por eso, antes de prescribirlos hay que preguntar a la persona cómo es su vida sexual y cómo le impactaría que se viera afectada por el tratamiento. Y si dice que no lo soportaría, es mejor recetarle otros antidepresivos que actúan por vías diferentes a la serotonina y no producen disfunción sexual o lo hacen en menor medida.

¿Igual de efectivos?

Agomelatina o bupropión quizá no tienen un efecto antidepresivo tan importante como los serotogénicos, pero para personas a quien les importa su sexualidad habría que empezar por ahí. Y la vortioxetina, que es serotogénico pero modula la actividad de los neurotransmisores, también produce menos disfunción sexual, y se ha visto que los pacientes que se cambian a ella mejoran. 

Por eso la vida sexual de los pacientes debe dejar de ser tabú y los médicos han de preguntar antes y después de cualquier tratamiento si están satisfechos con ella. Porque no son solo los antidepresivos; también los antisicóticos y fármacos para la hipertensión o para el infarto elevan el riesgo de disfunción sexual, y si has preguntado antes y después de recetarlos sobre la vida sexual del paciente, sin ser intrusivo te das cuenta de si el tratamiento le causa problemas a esa persona y puedes buscar alternativas.

https://www.lavanguardia.com/vida/20240102/9470380/hay-atender-vida-sexual-personas-tratar-depresion.html